Ver la sala But a reventar un lunes para un bolo de Katatonia y Evergrey es siempre una buena noticia. Teníamos ganas de volver a uno de los recintos que, a nuestro juicio, mejor suenan de Madrid, y hacerlo con dos grupos (tres, incluyendo a Klogr) de tan buen gusto musical. Y el lunes fue mucho menos lunes gracias a un muy buen concierto.
But estuvo llena (quizá demasiado, algo habitual), y es verdad que muestra dos caras: una, extraordinaria si consigues hacerte hueco en el ‘patio de butacas’. Otra, sólo decente y con peor visibilidad, si no te queda más remedio que estar cerca de las barras y el merchandising. Ya no hay bola de fiestas, y el cartel mítico con mensajes es ahora un ‘led’ que ocupa todo el ancho (qué risas aquel día en el que se olvidaron de cambiar sus mensajes en un concierto de Graveyard). A ese led se unen tres pantallas (dos laterales, verticales, y una horizontal que hace de trasera) que alcanzan de manera muy raspada el ‘suficiente’ pero que son más que lo que ofrecen otras salas y, lamentablemente, otros recintos mucho más grandes (Vistalegre, Z-Live, Sun and Thunder…). Un concierto no es sólo lo visual, pero si la sala suena de manera increíble y, además, el espectáculo viene acompañado de un decente apartado visual, todo mejora. Cuánto habríamos pagado por ver a Marilyn Manson en But y no en Vistalegre, pero eso es imposible.
Klogr, sorpresa muy agradable
Los italo-americanos dejaron muy buen sabor de boca, con un concierto completo, de mucho gusto y con un sonido extraordinario, ayudado quizá en exceso de algunas pistas pregrabadas de más (muy sangrante algún coro y, sobre todo, un solo de guitarra). Media hora muy bien aprovechada de unos teloneros muy bien elegidos puesto que están en la línea musical de los dos headliners y establecieron un estandar auditivo notable para el resto de la noche. Si los primeros teloneros suenan así de bien, es obligatorio que los posteriores rindan de manera ejemplar.
Evergrey, siempre bien
Perdón por el juego de palabras, pero los ‘siempre gris’, acusados de manera reiterativa de ser planos, lineales y un poco aburridos dejaron una vez más una lección de clase en el escenario. Tras ‘A silent arc’, que sonó muy bien, llegó ‘King of Errors‘, que fue el primer momentazo de la noche. Los de Gotemburgo son especiales (ya hay que ser especial para ser una banda de Gotemburgo nacida en los 90 y no haberlo hecho bajo el paraguas de Carcass y At The Gates, ni haber intentado aprovechar el rebufo ‘melodethero’ de In Flames, Dark Tranquillity, Soilwork y derivados. Los de Tom S. Englund prosiguieron con ‘Distance’, la aclamada ‘Where August Mourn’ y ‘Cold Dreams’, y cerraron con ‘Falling From the Sun’ y la nueva nuevísima ‘Oxygen!’.
En el aspecto más positivo, llevar un teclista en directo es ‘otro nivel’. Es el instrumento que, quizá, menos ‘canta’ cuando va grabado, pero da un plus innegable tanto la presencia de alguien tan carismático como Rikard Zander como ‘sentirlo’ en armonía con el resto del grupo. Espectacular también el desempeño de ambas guitarras, sobre todo la de Johan Niemann (ex Therion). En el ‘debe’, el uso excesivo del eco en la voz, que por muchos momentos nos pareció innecesario (y Katatonia, después, demostró los motivos).
Evergrey, que cuenta con más ex componentes que discos, ha sabido sin embargo mantenerse fiel a un sonido muy reconocible y a una de las voces más características del género (de hecho su líder y cantante es el único miembro original que permanece en la formación). Es imposible encontrar a una sola persona que le gusten ‘algunas’ canciones de Evergrey: es un grupo del que o te gusta su sonido o pasan por tu vida sin pena ni gloria. Nos encontramos entre los primeros, y podemos decir con seguridad que sus tres últimas actuaciones en Madrid (y otra reciente en Zamora en el Z-Live) han causado más filias que fobias, y que de cada actuación han salido con fans nuevos. Nunca van a ser grandes, pero nunca van a sobrar en ningún cartel.
Katatonia se ‘endurecen’ en directo
Se puede perder pureza respecto a lo que suena en un disco, y que eso sea positivo. Puede que las voces no salgan siempre tan limpias y que eso entregue autenticidad a un show. Incluso puede ocurrir que una banda ‘para todos los públicos’ en disco se reinventen en directo y se conviertan por momentos en un martillo de metal pesado. Lo de Katatonia anoche fue un poco en todas esas líneas: fue una oda al buen gusto, a un metal técnico, bien elaborado y que, como las grandes bandas, suena mejor en directo que en disco.
Quizá con el volumen demasiado alto (algo que provocó en algún momento una madeja un pelín ruidosa), los suecos arrancaron con la sorprendente Thrice seguida por Soil’s Song. Enseguida percibimos que la voz de Jonas Renkse ‘pellizcaba’ de otra manera: no tan limpia, pero sincera, de verdad, en absoluto DIRECTO (qué gozo para los oídos cuando algo es brutalmente honesto). A diferencia de los sonidos de los teclados (grabados en este caso), la voz era un cañonazo de sinceridad, hasta el punto de que empezó muy bien y acabó perdiéndose entre la música. Pero qué bonito cantan tanto el señor Renkse como el señor Englund.
Katatonia sonaron duros, sonaron auténticos e hicieron retumbar las paredes por momentos con un doble bombo que, cuando aparecía de manera ocasional, daban ganas de acabar con el mundo. Otros momentos, sin embargo, eran de cerrar los ojos y dejarse llevar. Fueron muchas las emociones durante una hora y media que alcanzó el éxtasis con Old Heart Falls, July y Lethean sonando de manera consecutiva. Con la presencia de Lord Ahriman (cantante de Dark Funeral) entre el público, y Klogr y Evergrey disfrutando del show desde las alturas de la But, Katatonia despidieron el lunes con un bis de ‘Forsaker’ y una actuación rotunda y llena de matices: blandos y duros, técnicos y naturales y un show que nos dejó llenos y con ganas de más.
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