Hoy me toca a mí, S.Basilio, pisar un charquito. Avenged Sevenfold, una banda a la que he seguido con interés y pasión durante años, a la que he visto en shows propios suyos, en festivales en España (Download) e incluso teloneando a System of a Down en Chicago el año pasado, ha sacado un EP llamado Statica que me ha dejado un poco frío, siendo generoso.
Hay bandas a las que se les puede exigir que evolucionen y otras a las que, directamente, hay que agradecerles que lo hayan hecho. Avenged Sevenfold pertenece claramente al segundo grupo, y precisamente por eso resulta complicado abordar su nuevo EP, Statica, desde la nostalgia o desde la exigencia de que vuelvan a sonar como hace veinte años.
Sería absurdo pedir ahora a M. Shadows, Synyster Gates, Zacky Vengeance, Johnny Christ y Brooks Wackerman que regresen a un sonido como el de City Of Evil, del mismo modo que tampoco tendría sentido exigirles que repitan Nightmare una y otra vez hasta el final de su carrera. Una de las cosas más interesantes de Avenged Sevenfold ha sido precisamente observar cómo una banda que comenzó vinculada al metalcore fue atravesando el heavy metal, el hard rock, el progresivo y diferentes formas de experimentación hasta llegar a terrenos cada vez más difíciles de etiquetar.
Por eso, el problema de “Statica”, el nuevo EP sorpresa de Avenged Sevenfold, no es que no suene a Avenged Sevenfold de 2005. El problema es que, después de escuchar sus cuatro canciones, resulta difícil no pensar que en esta ocasión la experimentación ha terminado ganando la batalla a las propias canciones. Es que, directamente, no sabemos a qué suena.
Avenged Sevenfold nunca ha tenido miedo a cambiar
Conviene empezar por aquí porque sería demasiado sencillo escribir una crítica basada en el argumento de que “esto ya no es metal”. No lo es, o al menos no lo es de la manera en la que muchos seguidores conocieron a la banda, pero eso no constituye un problema en sí mismo.
Avenged Sevenfold lleva muchísimo tiempo sin ser solamente una banda de metal. City Of Evil ya supuso un salto gigantesco respecto a Waking The Fallen; después llegó Avenged Sevenfold, con una personalidad diferente, y Nightmare llevó al grupo hacia un terreno más oscuro y monumental. Incluso Hail To The King representó un giro deliberado hacia la tradición del heavy metal clásico.
Y entonces llegó The Stage.
El disco de 2016 dejó claro que la banda quería explorar mucho más allá de las estructuras convencionales. Life Is But A Dream…, publicado en 2023, llevó todavía más lejos esa voluntad de romper con las expectativas, introduciendo ideas y estructuras que habrían resultado impensables en buena parte de su primera etapa.
Por eso nadie debería estar pidiendo a Avenged Sevenfold que vuelva atrás. Lo que sí podemos pedir es que, cuando una banda tan experimentada decide adentrarse en un territorio nuevo, encuentre algo que justifique el viaje. Y ahí es donde Statica nos deja bastante fríos.
El problema no es la electrónica
El nuevo EP, lanzado por sorpresa el 24 de julio, está formado por “Lights”, “Statica”, “Rejoice” y “Ashes”, con una duración total de aproximadamente 18 minutos.
Hay sintetizadores, voces procesadas, ritmos electrónicos, texturas futuristas, autotune y una estética que se encuentra bastante lejos del metal que convirtió a Avenged Sevenfold en una de las grandes bandas de su generación. ¿Y qué? Que una banda de metal utilice electrónica no debería ser motivo suficiente para criticarla.
De hecho, nos parece mucho más estimulante que Avenged Sevenfold intente hacer algo nuevo a que se limite a repetir una fórmula que sabe que funciona. El problema aparece cuando la innovación parece convertirse en un objetivo por sí mismo, porque experimentar no convierte automáticamente una canción en una buena canción.
Statica tiene momentos en los que da la sensación de que la banda está más preocupada por demostrar hasta dónde puede llevar su sonido que por construir temas que realmente apetezca volver a escuchar. La producción llama la atención, la idea llama la atención y el concepto llama la atención, pero la canción no siempre lo hace, y esa diferencia resulta fundamental cuando estamos hablando de una banda con semejante historial compositivo.
Aquí es donde Avenged Sevenfold se equivoca
Hay algo especialmente frustrante en Statica: sabemos que pueden hacerlo mejor.
No estamos hablando de una banda sin recursos, de músicos intentando desesperadamente encontrar una identidad o de un grupo que se haya quedado sin ideas. Estamos hablando de Avenged Sevenfold, una formación que ha demostrado tener una capacidad compositiva extraordinaria y que ha sido capaz de escribir canciones tremendamente complejas sin perder necesariamente su capacidad de conectar con el oyente.
También ha demostrado que puede cambiar de piel varias veces sin dejar de ser reconocible. Precisamente por eso, escuchar Statica puede resultar desconcertante. En determinados momentos, las voces procesadas, los efectos y las capas electrónicas parecen ocupar el espacio que debería ocupar una melodía memorable.
La sensación final es que la forma de experimentar termina teniendo más peso que aquello que se está intentando contar musicalmente. Y eso, en una banda que ha conseguido combinar riesgo y composición en numerosas ocasiones, supone un paso atrás.
El precedente de Life Is But A Dream…
También sería injusto analizar Statica sin tener en cuenta lo ocurrido con el anterior álbum de Avenged Sevenfold. Life Is But A Dream… tampoco fue un disco diseñado para contentar a quien quería otro Nightmare. Al contrario, fue una declaración de intenciones y una prueba evidente de que la banda quería llevar su música hacia lugares incómodos.
El grupo abrazó la experimentación, introdujo elementos electrónicos, jazz, progresivos y estructuras impredecibles, y llevó su música hacia un territorio que podía resultar desconcertante incluso para sus propios seguidores. Pero había algo importante detrás de aquella locura: había canciones.
Podían gustarte más o menos. Podías considerar que “We Love You” era demasiado, que “Life Is But A Dream…” resultaba excesiva o que “Cosmic” era una de las mejores piezas de su carrera, pero había algo que discutir en todos esos casos. Había composición, había dinámicas, había momentos capaces de quedarse en la cabeza y, sobre todo, había una sensación de que detrás de la experimentación existía una canción que justificaba todas aquellas decisiones.
En Statica, en cambio, la impresión que nos queda es que la idea resulta más interesante que el resultado.
¿Es un mal EP? Para mí sí, horroroso
Y aquí toca mojarse. Creo que “Statica” es un paso en falso de Avenged Sevenfold.
No porque la banda haya abandonado el metal, ni porque echemos de menos obligatoriamente City Of Evil, ni porque consideremos que un grupo de heavy metal tenga prohibido utilizar sintetizadores. Tampoco porque pensemos que una banda deba permanecer congelada en el sonido que tenía hace veinte años.
Lo considero un paso en falso porque, como obra musical, nos parece menos convincente que aquello que Avenged Sevenfold ha demostrado ser capaz de hacer. Y esa es una diferencia enorme.
Queremos que Avenged Sevenfold experimente. Queremos que se equivoque, que nos desconcierte y que vuelva a sorprendernos. Lo que también queremos, sin embargo, es poder escuchar una canción suya y sentir que nos ha volado la cabeza. En Statica eso sucede demasiado poco.
El rechazo de los fans tampoco es simplemente nostalgia
La reacción de los seguidores ha sido muy dividida. Hay aficionados que defienden el EP precisamente por su carácter experimental y consideran que debería juzgarse como una pieza independiente dentro de la carrera de la banda. Otros reconocen el riesgo, pero no consiguen conectar con el resultado, mientras que también existe una parte considerable de seguidores que directamente ha rechazado el lanzamiento.
Es fácil recurrir al argumento de siempre: “los fans del metal odian cualquier cosa que se salga de lo establecido”. Pero tampoco creemos que sea suficiente.
Puedes escuchar The Stage, aceptar Life Is But A Dream…, disfrutar de la evolución de Avenged Sevenfold y, aun así, pensar que Statica no funciona. De hecho, precisamente porque aceptamos la evolución de la banda podemos permitirnos criticar este EP sin necesidad de convertir la discusión en una defensa de su pasado.
El derecho a equivocarse también forma parte de la evolución
Quizá lo mejor que podemos decir de Statica sea que preferimos esto a una banda acomodada.
Avenged Sevenfold podría vivir perfectamente de sus clásicos. Podría salir al escenario, tocar “Bat Country”, “Afterlife”, “Nightmare”, “Hail To The King” y “A Little Piece Of Heaven” y construir una carrera basada exclusivamente en aquello que sabe que funciona. Sin embargo, no lo está haciendo: la banda continúa buscando y eso merece respeto, incluso cuando la búsqueda conduce a un callejón sin salida.
Porque la evolución artística no consiste en acertar siempre. También implica probar cosas que pueden salir mal, asumir riesgos y descubrir que determinadas ideas quizá funcionan mejor sobre el papel que cuando se convierten en canciones.
Y nosotros creemos que Statica ha salido mal.
Eso no significa que Avenged Sevenfold haya perdido el rumbo. Significa que, en esta ocasión, ha tomado una dirección que no nos convence, y existe una diferencia enorme entre ambas cosas.
Queremos al Avenged Sevenfold que se arriesga
Quizá dentro de unos meses volvamos a escuchar Statica y cambiemos de opinión. Puede que alguna de sus canciones crezca con el tiempo, que el EP termine funcionando mejor entendido como una pieza experimental aislada o que incluso acabe siendo una pista fundamental para comprender hacia dónde quiere llevar la banda su música.
A día de hoy, sin embargo, nuestra impresión es clara.
Avenged Sevenfold tenía todo el derecho del mundo a hacer “Statica”. Nosotros tenemos todo el derecho del mundo a decir que no nos gusta.
Y precisamente porque hemos acompañado y defendido su evolución durante tantos años, podemos decirlo sin nostalgia: no queremos que Avenged Sevenfold vuelva a ser la banda de City Of Evil.
Queremos que siga avanzando y arriesgándose, incluso a costa de equivocarse. Pero también queremos que esa búsqueda desemboque en canciones capaces de justificarla, como ha ocurrido tantas veces durante su carrera.
Porque ahí está, precisamente, nuestra decepción con Statica: Avenged Sevenfold parece haber confundido esta vez experimentar con evolucionar.












