Judas Priest pierde a su último miembro fundador. Ian Hill ha anunciado su retirada de la banda británica después de 56 años de trayectoria, obligado por los problemas de artritis y una lesión en el hombro izquierdo que le impiden seguir actuando con normalidad. El bajista, de 74 años, ha explicado personalmente los motivos de una decisión que pone fin a una de las carreras más prolongadas e ininterrumpidas de la historia del heavy metal. Su sustituto será Davey Rimmer, músico de Uriah Heep y Elegant Weapons, que ya tuvo que ocupar su puesto durante un concierto de la reciente gira europea.
Hay músicos cuya importancia dentro de una banda resulta evidente cada vez que aparecen en primer plano. Y hay otros que, precisamente por haber permanecido siempre en el mismo sitio, terminan convirtiéndose en algo mucho más difícil de sustituir. Ian Hill pertenece a estos últimos. Durante más de medio siglo ha sido una presencia constante en Judas Priest, el hombre que sostenía desde el bajo buena parte de la maquinaria de una formación que ha cambiado de cantantes, guitarristas y baterías, que ha atravesado diferentes etapas musicales y que ha sobrevivido incluso a momentos en los que su continuidad parecía comprometida. Ahora, por primera vez desde 1970, Judas Priest tendrá que seguir adelante sin él.
La noticia ha sido comunicada este viernes 9 de octubre por la propia banda, que ha compartido una extensa declaración personal del músico. En ella, Hill reconoce que durante años había respondido a las preguntas sobre su posible retirada con una condición muy sencilla: continuaría mientras pudiera mantener el nivel que consideraba necesario sobre el escenario. Ese límite, explica, ha terminado llegando. La artritis que padece se encuentra en un estado avanzado en el hombro izquierdo y la mano derecha, además de afectar también al hombro derecho y a ambas rodillas. Durante los últimos años ha tratado de controlar sus consecuencias mediante analgésicos, geles y, más recientemente, infiltraciones de cortisona, pero las dificultades físicas han terminado haciendo cada vez más complicado continuar tocando.
El episodio decisivo se produjo durante la reciente gira europea de Judas Priest. Hill explica que, poco antes de los bises del concierto de Bruselas, sufrió una rotura de tendón en el hombro izquierdo que le impidió levantar el brazo lo suficiente para alcanzar el mástil de su bajo. La situación obligó a recurrir a Davey Rimmer, a quien la banda había pedido previamente que aprendiese el repertorio ante la posibilidad de que Hill necesitase ausentarse de alguna actuación. Dos días después, el 21 de septiembre, Rimmer ocupó su puesto en el Eventim Apollo de Londres, en lo que terminó convirtiéndose en una señal de que los problemas físicos del veterano músico habían alcanzado un punto difícilmente reversible.
Hill ha consultado con especialistas y reconoce que existe la posibilidad de evitar una intervención quirúrgica, aunque ni siquiera esa circunstancia garantizaría que pudiera recuperar la fuerza necesaria para completar un concierto. A esa incertidumbre se suma una reflexión personal que también ha pesado en su decisión: después de dedicar prácticamente toda su vida adulta a Judas Priest, quiere recuperar parte del tiempo que no ha podido compartir con su familia. No se trata, por tanto, de una salida motivada por diferencias musicales ni de una ruptura interna. Es una retirada que el propio bajista ha decidido asumir al comprobar que su estado físico ya no le permite ofrecer las actuaciones que considera adecuadas.
La dimensión histórica de su marcha resulta difícil de exagerar. Hill llegó a Judas Priest en 1970 junto a K.K. Downing y terminó convirtiéndose en el único músico presente en todos los álbumes de estudio publicados por la formación, desde Rocka Rolla (1974) hasta Invincible Shield (2024). Su bajo aparece en discos fundamentales para entender la evolución del heavy metal, como Sad Wings Of Destiny, Stained Class, British Steel, Screaming For Vengeance, Defenders Of The Faith o Painkiller. Puede que su estilo nunca haya buscado el protagonismo de los grandes solistas del instrumento, pero su manera de sostener las canciones ha sido parte inseparable del sonido de Judas Priest durante generaciones.
Con su retirada desaparece también el último vínculo permanente con los primeros años del grupo. K.K. Downing abandonó Judas Priest en 2011, mientras que Glenn Tipton, que se incorporó en 1974, dejó de participar regularmente en las giras en 2018 debido a la enfermedad de Parkinson, aunque continúa formando parte de la banda. Rob Halford, cuya voz resulta inseparable de la identidad de Judas Priest, llegó en 1973. Hill era, por tanto, el último superviviente de aquella primera etapa que había permanecido en la formación sin interrupciones durante toda su trayectoria discográfica.
La banda ya ha anunciado quién asumirá su puesto. Davey Rimmer, bajista de Uriah Heep desde 2013 y miembro de Elegant Weapons, será el encargado de continuar con Judas Priest. Su incorporación tiene además una conexión directa con el grupo, ya que comparte proyecto con Richie Faulkner, guitarrista de Priest. El propio Hill ha respaldado expresamente su elección y ha destacado tanto sus cualidades musicales como su personalidad, convencido de que encajará en la formación. La actuación de Londres, preparada con muy poco margen, había servido ya como una primera prueba de esa transición.
La retirada también deja una noticia importante para el futuro discográfico de Judas Priest. Ian Hill ha confirmado que consiguió grabar sus partes de bajo para el próximo álbum del grupo, antes de que sus problemas físicos terminaran impidiéndole continuar sobre los escenarios. De esta manera, su participación musical en la historia de la banda todavía no ha terminado necesariamente con Invincible Shield, aunque por el momento no se ha anunciado una fecha de publicación para ese nuevo trabajo.
En su despedida, Hill ha querido agradecer el apoyo recibido durante todos estos años y ha recordado el privilegio que ha supuesto poder dedicar su vida a la música. Judas Priest, por su parte, lo ha definido como una pieza fundamental de su historia y le ha deseado lo mejor en esta nueva etapa, al tiempo que ha dado la bienvenida a Rimmer. Son palabras que acompañan una decisión especialmente significativa para una banda acostumbrada a afrontar dificultades sin detener su actividad.
Judas Priest continuará. Rob Halford seguirá al frente, Richie Faulkner y Andy Sneap mantendrán el peso de las guitarras en directo, Scott Travis continuará tras la batería y Davey Rimmer asumirá un puesto que durante más de cinco décadas había tenido un único propietario. Pero algo habrá cambiado de manera definitiva cuando vuelvan a subirse a un escenario.












