Mil años después del final de nuestra civilización, las ciudades han desaparecido bajo la vegetación, las estructuras industriales que todavía permanecen en pie han perdido su significado original y los pocos humanos que sobreviven han empezado a convertir los restos del viejo mundo en lugares de poder, mitología y religión. Ahí es donde Wolves In The Throne Room ha decidido situar Estuary, su próximo disco, y la canción que le da título acaba de abrir una nueva puerta hacia ese futuro.
«Estuary» es el segundo adelanto del álbum que los estadounidenses publicarán el próximo 23 de octubre. Llega acompañado por un vídeo creado por la propia banda y desarrolla una idea que Nathan Weaver lleva tiempo imaginando: qué ocurriría cuando la naturaleza terminase recuperando por completo los espacios que alguna vez pertenecieron al ser humano.
No es exactamente un planteamiento nuevo dentro del universo de Wolves In The Throne Room. La tensión entre naturaleza y civilización lleva formando parte de su música desde prácticamente el comienzo, pero aquí deja de funcionar únicamente como atmósfera para convertirse en el escenario concreto del disco. Weaver sitúa la historia mil años en el futuro, después de un cataclismo que ha reducido a la humanidad a pequeños grupos de supervivientes moviéndose entre ruinas, criaturas mutadas y lugares donde lo físico y lo sobrenatural empiezan a confundirse.
Los estuarios del título funcionan como puntos especialmente importantes dentro de ese mundo. Allí donde se encuentran el agua dulce y la salada aparecen espacios en los que la naturaleza ha recuperado completamente el terreno y donde la magia, según la mitología construida para el álbum, ha adquirido una presencia física. Espíritus benévolos y hostiles vuelven a caminar sobre una Tierra en la que el ser humano ya no ocupa el centro.
La idea se extiende incluso a las reliquias de nuestra propia tecnología. Kody Keyworth ha explicado que parte de la inspiración nació de un sueño durante una gira por Alemania: imaginó pequeños grupos humanos del futuro venerando enormes aerogeneradores abandonados sin saber ya qué eran ni para qué habían servido. Las últimas estructuras de una sociedad industrial convertidas, siglos después, en templos de una religión nueva.
Musicalmente, Wolves In The Throne Room tampoco parece interesado en hacer de Estuary un ejercicio cómodo. El grupo ha incorporado elementos industriales a su black metal atmosférico y ha producido el álbum por su cuenta. Buena parte del material fue registrada en Owl Lodge, su propio estudio en Olympia, mientras que las baterías fueron grabadas por Nicholas Wilbur en The Unknown, una antigua iglesia reconvertida en estudio en Anacortes, Washington.
El bajista de directo Galen Baudhuin participa también en la grabación y completa junto a Nathan Weaver, Aaron Weaver y Kody Keyworth una obra de seis canciones. «Ghosts Among The Obelisks» fue la primera en aparecer; «Estuary» permite ahora entender mejor que ambas no son historias aisladas, sino fragmentos del mismo paisaje.
El disco llegará el 23 de octubre mediante Relapse Records en Norteamérica y Century Media en Europa, Reino Unido y el resto de territorios internacionales.
Quizá lo más interesante de todo el concepto sea que Wolves In The Throne Room no presenta necesariamente la desaparición de nuestra civilización como el peor desenlace imaginable. Para Nathan Weaver existe incluso cierta calma en pensar en un planeta donde la humanidad ha dejado de dominarlo todo y la naturaleza vuelve a ocupar aquello que un día le quitamos.
Dentro de mil años, según Estuary, alguien podría encontrarse con las ruinas de nuestro mundo sin tener la menor idea de para qué servían.
Y convertirlas en dioses.
Tracklist de Estuary
- Estuary
- Knights Of Tiamat
- Foretold In Reflections
- The Orca Cliffs
- Ghosts Among The Obelisks
- Wretched Spirits, Land Of Light












