¿Pagar una entrada para un concierto y no poder ver al artista? Es la situación que ha generado polémica alrededor de los conciertos de Bruno Mars en Wembley, donde se han puesto a la venta localidades calificadas como “No View” desde las que el público no puede ver directamente el escenario. Es el colmo y, sinceramente, nos apesta.
La situación resulta especialmente llamativa porque no se trata simplemente de asientos con una visibilidad reducida o parcialmente obstaculizada. En determinadas localidades, el espectador se encuentra con el escenario completamente fuera de su campo de visión y tiene que seguir la actuación a través de una pantalla.
Es decir, Bruno Mars está actuando delante del público, pero algunas personas que han pagado por estar dentro de Wembley solo pueden seguir lo que sucede sobre el escenario a través de vídeo.
Entradas para escuchar a Bruno Mars, pero no para verlo
Las localidades aparecen identificadas como “No View”, una denominación que advierte de la ausencia de visibilidad directa. Ticketmaster ha llegado a ofrecer algunas de estas entradas por alrededor de 58 libras, un precio considerablemente inferior al de otras localidades del estadio, pero que sigue suponiendo pagar por asistir físicamente a un concierto.
El problema es que la configuración del escenario de The Romantic Tour deja completamente bloqueada la visión desde determinados puntos del estadio. En esas zonas, las pantallas instaladas en Wembley se convierten en la única manera de ver a Bruno Mars.
La diferencia con una localidad de “restricted view” es precisamente lo que está alimentando las críticas. Una cosa es tener una visión parcial del escenario, perder parte del espectáculo o encontrarse con algún elemento que dificulte la visión. Otra muy distinta es no poder ver el escenario en absoluto.
Algunos espectadores que han acudido a los conciertos han compartido su frustración con localidades en las que el escenario queda oculto y la pantalla es prácticamente la única alternativa para seguir el espectáculo.
“No View”: ¿dónde está el límite?
La polémica abre además un debate que va más allá de Bruno Mars.
En los grandes estadios, la venta de localidades con visibilidad limitada es algo habitual. La propia configuración de los escenarios puede hacer que determinados asientos tengan una visión lateral, parcial o directamente inexistente.
Pero ¿sigue siendo una entrada para un concierto cuando no puedes ver el concierto?
En el caso de Wembley, la respuesta parece depender de lo que el comprador esté dispuesto a aceptar. Las entradas “No View” se comercializan precisamente con esa advertencia, por lo que el espectador conoce la limitación antes de comprar.












