El esperado regreso de Linkin Park a Madrid, nueve años después de su última visita a España, terminó dejando un sabor agridulce entre una parte importante de los asistentes. La banda estadounidense actuó este lunes en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid dentro de su gira mundial «From Zero», una cita que había generado una enorme expectación y que agotó entradas con meses de antelación.
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Sin embargo, una vez finalizado el concierto, las redes sociales se llenaron de comentarios críticos por diversos aspectos de la organización y del propio espectáculo.
Quejas por la masificación en pista
Uno de los aspectos más comentados por los asistentes fue la sensación de saturación en la pista general.
Numerosos espectadores denunciaron que gran parte del espacio cercano al escenario estaba reservado para zonas premium, concentrando a miles de personas en el resto del recinto y dificultando la movilidad durante buena parte del concierto.
Las críticas al aforo no tardaron en multiplicarse durante la noche, con muchos asistentes asegurando que la experiencia se vio perjudicada por la enorme cantidad de público congregado en determinadas zonas.
El sonido, principal objetivo de las críticas
Si hubo un tema que dominó la conversación posterior al concierto fue el sonido. Decenas de asistentes coincidieron en señalar que el volumen fue sorprendentemente bajo durante buena parte de la actuación, especialmente en los primeros temas.
Incluso en comunidades de seguidores de Linkin Park aparecieron mensajes de aficionados que afirmaban escuchar mejor al público que a la propia banda durante varios momentos del concierto. Algunos asistentes aseguraron que el sonido mejoró con el paso de los minutos, mientras que otros consideraron que nunca llegó a alcanzar el nivel esperado para un evento de estas dimensiones.
Las críticas al sonido no son completamente nuevas dentro de la actual gira europea de Linkin Park. En las últimas semanas algunos asistentes a conciertos en Portugal y otros festivales europeos también habían señalado problemas relacionados con el volumen de las voces y la mezcla general.
También hubo críticas a los precios, con gente reportando bebidas carísimas, incluso el agua.
Emily Armstrong vuelve a estar en el centro del debate
Otro de los focos de discusión fue la actuación de Emily Armstrong, vocalista de la banda desde 2024 tras la nueva etapa iniciada por Linkin Park después de la muerte de Chester Bennington.
Mientras muchos seguidores continúan defendiendo su papel al frente del grupo y valoran positivamente su energía sobre el escenario, otros asistentes al concierto de Madrid cuestionaron su rendimiento vocal durante algunos momentos de la actuación.
La comparación con Chester Bennington sigue siendo inevitable para una parte del público, algo que acompaña prácticamente cada aparición de la banda desde su regreso. Sin embargo, también hubo numerosos mensajes defendiendo a Armstrong y atribuyendo parte de las sensaciones negativas a los problemas de sonido denunciados por los asistentes.
Una noche que deja opiniones enfrentadas
Pese a la oleada de críticas, también hubo asistentes que disfrutaron del concierto y celebraron poder volver a ver a Linkin Park en España. La banda interpretó clásicos como «In The End» o «Numb», además de canciones de su nueva etapa, en una actuación que para muchos supuso un momento muy esperado después de casi una década sin actuaciones en nuestro país.
Lo que parece indiscutible es que el concierto de Rivas se ha convertido en uno de los eventos más comentados de la semana dentro de la comunidad rock y metal española, y hoy vive una segunda oportunidad. Y, viendo la intensidad del debate generado en redes sociales, las conversaciones sobre lo ocurrido en el Auditorio Miguel Ríos continuarán durante los próximos días.













Un Comentario
Masificación!! Linkin Park merece otro lugar para demostrar su potencial en concierto. Sensación de desilusión porque ha sido demasiado caro para lo que hemos vivido hoy. Si vuelven a España, hacedlo en un lugar cerrado y con buena acústica, porque el Miguel Rios es una castaña