MetalMad Fest 2026 se ha estrenado, y la nota del arranque en ningún caso puede estar por debajo del notable, ya que ha sido un festival de un día muy bien dimensionado, con una entrada cercana a los tres cuartos del recinto y con unos servicios por encima de lo que presuponíamos, además de una organización sobresaliente.
Porque quizá deberíamos empezar por ahi: un festival nuevo, en Madrid, con bandas españolas y en una universidad dos días después de la EVAU… lo primero que nos daba cierto miedo era qué nos íbamos a encontrar. Pues bien, todo lo que nos esperaba en la Autónoma era un despliegue notable: un recinto óptimo, con sombras para resguardarnos del calor, muchas barras, muchas fuentes de agua, un sinfín de baños, merchandising, food trucks… en definitiva, una puesta en escena de un festival con una organización que, lejos de querer sacar ventaja de un evento aislado, ha plantado las bases de una cita que, esperemos, se repita con devoción con el paso de los años. Íbamos con un prejuicio de adaptarnos a algo de andar por casa y nos vimos sorprendidos por una evento muy cuidado, que supo pensar en los espectadores en todo momento y que, ojalá, perdure en el tiempo.
Xeria bailaron con la más fea
Alguien tiene siempre que abrir ‘plaza’, y en este MetalMad le ha tocado a Xeria, un grupo ambicioso, que quiere tocar muchos palos y que con el paso del tiempo se intentan afianzar en el imaginario del metalero aficionado a la parte más melódica del género. Como decimos, empezaron pronto, gustaron, y cuando nos estábamos terminando de conocer, los pucelanos echaron el cierre y nos emplazaron para la próxima ocasión, que por suerte será en menos de una semana en el Z! Live 2026.
Lepoka, los queremos siempre, pero donde están
Tras Xeria, fue el turno de Lepoka. Con los de Castellón nos pasa una cosa: los queremos siempre en cualquier concierto y cualquier festival, porque ponen a todo el mundo de muy buen humor y, con esa mezcla entre metal y Ska son capaces de divertir hasta a la persona más aburrida del recinto.
Dicho esto, tambien nos pasa con ellos que todo es ‘demasiado’ divertido, y cuando todo es divertido, al final nada lo es. Es complicadísimo llevar a una audiencia por diferentes estados de ánimo, pero mucho más mantenerlos todo el rato arriba. Sacaron a José Andrea a acompañarlos en una canción y a Alba Moreno- Skadii en otra, hicieron vibrar con muchos de sus temas, nos agachamos y nos levantamos con devoción y cerraron con una proclama política metida con calzador a continuación de su éxito ‘Yo controlo’.
Lepoka siempre está bien, pero el grupo está en un momento de ir hacia delante o estancarse: si quieren crecer más allá de ser los eternos ‘bien para tocar pronto en un festival o cerrando una jornada’ tienen que intentar buscar algo más en lo aspiracional y algo menos en el aplauso fácil. Por el momento, nos hacen saltar en un repertorio en el que se escuchan fragmentos de la llorona, nos hacen botar a los metaleros con Fying Free (pont aeri), nos entregan un buen show saliendo airosos pese a tocar con un batería provisional (que estuvo muy bien) y nos provocan sonrisas al principio o al cierre de la fiesta (ayer fueron los segundos). Lepoka han llegado al momento de tener que moverse en alguna dirección o permanecer estancados. Y esto sería una pena, puesto que sus fans son de los más fieles del mundo metalero español.
Avalanch, una encrucijada constante
El grupo de Alberto Rionda es otra formación que navega entre estigmas. Siempre tienes la sensación de ir a ver qué tal con la nueva formación. Porque casi siempre es una nueva formación. En el norte de Madrid aterrizaron ya sin Manuel Ramil a los teclados (muy bien Cristian del Giorgio) y con el extraordinario Bjorn Mendizabal a la batería (que parece que se ha tragado un metrónomo).
Con Avalanch no podemos ser objetivos, ya que es uno de los grupos españoles que más nos gustan, y José Pardial cubre con creces la faceta vocal, pero siempre nos queda un regusto como de que no estamos viendo a una formación estable, sino al ‘Avalanch’ que nos ha tocado en ese momento. Sabemos que no es justo, pero es que en las últimas dos décadas los hemos visto con no menos de 10 integrantes en sus filas. En el MetalMad Fest hicieron una faena de aliño notable, con un setlist que pudo ser mejor pero que incluyó éxitos como Pies de Barro (con un punteo de Rionda muy de Héroes del Silencio), Alas de Cristal, Flor de Hielo, Xana y, cómo no, cerrando con Torquemada. Sonaron un poco forzados algunos coros lanzados desde la mesa, y tuvimos una sensación general de que estaban por el MetalMad para cubrir el expediente. Pese a todo, supieron estar a la altura de lo esperado.
Saratoga se hizo corto
Era nuestra primera ocasión de verlos sin Jero Ramiro, y con Charly Parra, y la verdad es que se hizo raro. Fue un poco anticlimático ver que todo rodaba tan engranado cuando a al vez era tan evidente que no era lo mismo de siempre. De igual manera, al público tampoco pareció importarle demasiado y desde el primer momento estuvieron acompañando a Nico, Tete y compañía.
Con clásicos como Maldito Corazón, Si Amaneciera (muy protegida la parte no acústica), Lejos de Ti, No Sufriré Jamás por Ti, la irregular Inteligencia Artificial y cerrando con Perro Traidor, Saratoga supieron sobreponerse incluso a un ‘apagón tecnológico’ que los dejó vendidos y que, paradójicamente, acabó elevando la calidad de una actuación que se nos hizo corta.
Kabrones, la profesionalización de la amistad
El fin de fiesta llegó con los ex Mago de Oz Kabrones. A diferencia de lo que vimos en Fuengirola en el Sun and Thunder, José Andrea y compañía han sabido dar un paso hacia delante en la profesionalización de sus espectáculos, y en la Autónoma dieron un concierto vibrante, muy digno y acompañado de un púbico que, aunque no hizo falta, les habría perdonado cualquier cosa.
La ventaja de Kabrones es que cuentan cun un setlist apoteósico y lleno de canciones coreadadas de principio a fin. Desde Molinos de Viento hasta Quien Quiera entender que entienda, pasando por pasajes de más de una década en la que Mago de Oz fueron la banda sonora de varias generaciones. Especial mención a la versión de ‘El Lago‘, con un ‘duelo’ de voces entre José Andrea (que estuvo muuuuucho mejor que el pasado mes de agosto) y José Pardial, que sigue demostrando que tiene voz para regalar.
MetalMad Fest 2026, ojalá el primero de muchos
No sabemos si la organización se lo ha tomado como una prueba o como el primer escalón de un evento que crezca hasta convertirse en un clásico. Lo que sí sabemos es que MetalMad Fest ha estado por encima de las expectativas y que estamos deseando que haya una segunda edición.












2 Comentarios
La cantante femenina que acompañó a Lepoka es Alba Moreno- Skadii ( Mago Oz) , no Marina.
Gracias, Ana, ese momento del concierto de Lepoka nos pilló en la parte de atrás gestionando una entrevista. Un saludo y gracias de nuevo.