Llevamos viendo a Volbeat años y más años, y desde el primer momento nos parecieron la gran alternativa a las megabandas que, en algún momento, tendrían que jubilarse. Y ni las bandas terminan de jubilarse ni Volbeat terminan de coger el testigo. Y mira que hay ganas en la industria, ¡eh! Somos decenas de miles los que amamos ese estilo metalero que recuerda en parte a Metallica, en parte al hard rock y, aunque es primordialmente detestado en ese tipo de ambientes, también hay algo de tintes de rockabilly tanto en su estética como en su sonido. Los promotores no dudan en pasearlos por el mundo ni los festivales en ponerlos lo más arriba posible, pero su directo es descafeinado.
El problema es que, desde una vez yo-qué-sé-cuándo en la Sala Live de Carabanchel y hasta el pasado viernes en Vistalegre nada ha cambiado: en el lenguaje boxístico que tanto gusta a su líder, Michael Poulsen, amagan pero no terminan de golpear, arrastran virtudes que hacen que sigamos asistiendo puntuales a la cita, pero dos defectos gigantescos convierten en casi imposible la titánica tarea para la que parecían haber nacido.
Y es que la producción visual de los daneses podría equipararse a un cumpleaños de primaria y, por otro lado, tienen un déficit terrorífico para los conciertos: todas sus canciones suenan más despacio, MUCHO más despacio, en sus shows en directo que en sus discos. Y eso es DESESPERANTE porque mata la euforia. Si no me creen, hagan el ejercicio en su casa de poner a sonar de manera simultánea cualquier canción en directo y ésa misma en disco.
Hace aproximadamente un lustro dieron un concierto muy decente en La Riviera pero en 2022, también en Vistalegre, ya se les vieron muchas de las costuras que fueron imposibles de disimular el pasado viernes.
En la crónica de Parkway Drive decíamos que íbamos a escribir esta crítica con posterioridad, y que eso también iba a penalizar a los nórdicos, pero es que es imposible no hacer comparaciones. Volbeat hicieron un concierto bueno, satisfaciendo a sus fans, casi llenando el recinto y con unos teloneros que, aunque ahora entraremos en algún detalle sonrojante, es un nombre se espera como banda precedente a quienes quieren recoger el trono del metal. Pero a nivel de compromiso, de voluntad, de fuerza, de capacidad de sobreponerse a un recinto deficiente, de nivel de mesa, de nivel de producción e incluso de nivel musical no hay ni por dónde empezar a comparar. Mientras que Parkway Drive fueron una apisonadora sin freno, Volbeat fueron ‘bien’, un grupo siempre bienvenido pero que, a diferencia de los australianos, no me hicieron llegar a casa con ganas de escribir corriendo una crónica para decirle al mundo lo acojonante que había sido lo que acabábamos de ver.
Respecto a lo musical y al setlist, todo bien. El grupo se ha sabido sobreponer al cambio de guitarrista y en la elección de canciones hubo un buen balance entre lo que espera el público ocasional y esas ‘joyas’ que demandan los fans más acérrimos. Al arranque con The Devil’s Bleeding Crown con Vistalegre haciendo de las suyas le siguió Lola Montez (siempre muy pronto en sus repertorios, y siempre aclamada) y la sucesión de hits no se detuvo hasta el cierre con otra santísima trinidad: For Evigt, Still Counting y A Warrior’s Call. Destacable también la presencia de By a Monster’s Hand y Time Will Heal, canción que engancha mucho con alguna parte del público.
Un concierto ‘bien’, académico, medido y correcto pero que, igual que le pasó a Arch Enemy el pasado fin de semana, deja una huella incierta que comparten muchos grupos del ‘segundo escalón’ del metal que parecen no querer auparse al trono.
Setlist Volbeat Madrid 2025
- The Devil’s Bleeding Crown
- Lola Montez
- Sad Man’s Tongue(With Johnny Cash’s Ring of fire snippet)
- Demonic Depression
- Fallen
- Shotgun Blues
- In the Barn of the Goat Giving Birth to Satan’s Spawn in a Dying World of Doom
- By a Monster’s Hand
- Heaven nor Hell
- The Devil Rages On
- Die to Live
- Time Will Heal
- Black Rose
- Seal the Deal
- For Evigt
- Still Counting
- A Warrior’s Call / Pool of Booze, Booze, Booza
Bush, no voy ni a perder el tiempo
En Metaldirecto no nos vamos a cansar nunca de denunciar cuando algo nos parezca playback, y lo de Bush del viernes apestó, incluyendo la parte vocal. Desde el principio toda la pista del coso madrileño no hablaba de otra cosa. Es verdad que, como suele pasar, con el paso de las canciones las pistas pregrabadas dejaban paso tímidamente a los sonidos más auténticos, con una batería excelente, pero ya era tarde para recuperar la atención de nadie. Los británicos, con una trayectoria de más de tres décadas, deberían darle una pensada para no acabar siendo la comidilla en la que se han convertido otras bandas más y menos icónicas (las más recientes en shows en España, Battle Beast y W.A.S.P. Todos los grupos llevan pistas grabadas, pero hay diferencias: algunos, concepto, necesitan llevar muchas cosas grabadas, y hay otros que lo hacen por comodidad y para tapar vergüenzas. Y eso es imperdonable.
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