Si el jueves salimos del recinto del IFEZA con la sensación de que muchos de los allí presentes habríamos ido con cualquier grupo que nos hubieran puesto, el viernes, con mucha más gente, tenemos que decir que hubo varias bandas que nos hicieron cambiar la percepción, especialmente Su Ta Gar, Blaze Bailey y Saxon.
Y es que lo que el jueves (crónica de la jornada) fue una sucesión de abrazos cómplices, de sonrisas entre personas que hace un año que no se veían, de brindis y concordia mientras había algunos grupos en el escenario, el viernes sufrimos una metamorfosis: de una reunión de metaleros pasamos a un festival en el que había ganas de ver a determinadas bandas. Sobre el cartel parecía el día más flojo: en la realidad, una poderosa jornada de varios tipos de metal que atronó en Zamora y que marcó un antes y un después en el festival
Crónica Z! Live 2026: viernes
El calor, insoportable a primeras horas, nos hizo llegar una vez habían finalizado Xeria (ya nos paso en el MetalMad, prometemos hacer lo posible para verlos en la próxima ocasión que tengamos). Sí llegamos a tiempo de ver el metal clásico de Kardinal X, que nos sorprendieron haciendo un homenaje a Barón Rojo y su eterno «Siempre estás allí».
Tras ellos, Burning Witches ofrecieron lo que se espera de ellas, un heavy metal tradicional, sin demasiadas complicaciones pero que resulta efectista y efectivo. Si el jueves nos quejábamos de lo poco que encajan a veces las apuestas atrevidas para abrir los días de festival, con las brujas ardientes pasa todo lo contrario: cero unidades de riesgo, muy poco atrevimiento pero una fórmula que funciona.
Pero si algo cambió el sino del festival fue la actuación de Su Ta Gar, quienes demostraron que sí había ido gente al festival a ver una banda en concreto: a ellos. Con un sonido poderoso, y quizá un poco anclados en sus clichés habituales, los de Eibar consiguieron, en una hora, convencer a los más escépticos, sonar como muy pocos grupos han sido capaces, y emocionar con su eterno recuerdo a aquellos que ya no nos acompañan. Esperábamos una actuación contundente, sin lugar a a la emoción, y nos encontramos con un ‘bolo’ notable.
Menos mal que el papelón de ir tras Su Ta Gar se lo ‘comió’ Blaze Bailey, que si algo le sobran son tablas y que, además, sube al escenario con una red irrompible: los éxitos de su etapa de Iron Maiden. Bailey, a quien vimos mejor de lo esperado, arrancó su actuación con ‘Doctor, Doctor’, de UFO (cuadrados los tienen), pero supo mantener una actuación muy digna y que despertó sonrisas constantes a todos los privilegiados espectadores que, en Zamora, un viernes por la tarde, estábamos escuchando una de las voces de Iron Maiden. Echamos de menos ‘Wratchild», sí, pero vimos en directo ‘Man on the Edge’ cantada por su voz auténtica.

H.E.A.T sí que tuvieron que enfrentar un momento valle. Tras las emociones de Su Ta Gar y Blaze Bailey, la apuesta hardrockera de los suecos gustó a sus fans, pero sirvió como descanso para otros muchos. Fue ‘café para los cafeteros’, con un repertorio acertado pero que no ganó ni perdió ni un solo seguidor. El viento y el sonido, además, tampoco les acompañaron.
Y, quien esto escribe, se alegró INFINITAMENTE de volver a ver a Saxon en un escenario. Sabiendo que estaríamos en Zamora nos habíamos ahorrado la última de sus giras, pero tras la enfermedad de Biff Byford, verle de nuevo en plena forma fue una alegría incontenible.
Saxon pertenecen a la NWOBHM, pero son un grupo con particularidades que a veces los acercan al hard rock de ZZ Top y otras los llevan más allá de los clichés habituales. Suyo ha sido el concierto más populoso de lo que va de festival, y de todos ha sido la alegría de que así sea.
Coroner, tras Saxon, también eran esperados por decenas de fanáticos, que se vieron recompensados con una descarga de Thrash, mientras que Ekyrian cerraron la jornada.












