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Lo mejor y lo peor del Leyendas del Rock 2026: balance y resumen del XX Aniversario

Balance Leyendas del Rock 2026

Lo prometido es deuda, y tras las crónicas más musicaleras de las cuatro jornadas, que las podéis encontrar AQUÍ, llega el turno de hacer balance. En este artículo presentamos lo que, a nuestro juicio, ha sido lo mejor y lo peor del Leyendas del Rock 2026 en su vigésimo aniversario.

Leyendas del Rock 2026: crónica y balance de lo mejor

Es justo reconocer cuando las cosas se hacen bien, cuando se escucha a la gente y se implementan mejoras respecto a ediciones anteriores (que en el fondo de eso se trata o de eso debería tratarse). Por ello, antes de los defectos, vamos a comentar las cosas en las que el Leyendas es superior a su competencia y las que nos han sorprendido para muy bien en esta edición del Leyendas del Rock 2026.

  • El cartel. Ya lo sabíamos de antemano, pero los grupos han respondido con creces. Actuaciones que recordaremos mucho tiempo como las de In Flames, Helloween, Slaughter to Prevail, Warcry, Savatage, Stratovarius y Heaven Shall Burn, además de la presencia de nuevos sonidos de metal contemporáneo en una mezcla que ha sabido encontrar el equilibrio entre lo clásico y lo moderno, sin perder de vista a todas las generaciones intermedias.
  • El criterio. No sólo a la hora de elegir los grupos, sino a la hora de poder ubicarlos en escenarios y horarios. Habitualmente hay muchas quejas sobre grupos pequeños en escenarios grandes y viceversa, y este año apenas ha habido un par de pequeñas controversias.
  • Las personas. Desde la encantadora mujer de la manguera junto a las duchas de fuera hasta el de seguridad en el acceso a la piscina, pasando por todas las barras y momentos, la gente de cara al público ha sido un 10 constante.
  • El sonido del escenario New Rock: Muy grata sorpresa. Ha habido grupos que han seguido sonando a matadero, pero esta vez han tenido más culpa ellos que el lugar, ya que hemos visto una mejora sustancial tanto en la mesa como en el resultado final que salía por los altavoces.
  • Las duchas. Un gran avance, muy cómodas y limpias en todo momento. Han dado gusto.
  • La grada para sentarse. Cubierta, más grande, mejor, siendo un detalle que casi ningún otro festival tiene, y ha sido muy agradecido por mucha gente.
  • La piscina. Es un extra, sí, y limitado en cuanto a número de entradas, pero es un espectáculo.
  • La pantalla trasera. Algunos festivales no tienen ni pantalla en los escenarios principales. El Leyendas tiene, además de la delantera, una trasera que es vital para la gente que quiere ver los conciertos un poco apartada o que aprovecha algunas bandas para comer algo.
  • La nueva barra de la derecha. Ayudó a descongestionar la otra, pillaba de camino al bajar de los escenarios de arriba y fue rápida y eficiente. Un acierto.
  • El merchandising. Los puestos estaban, y así hay que decirlo, ENCANTADÍSIMOS con su nueva ubicación. Allí, nos contaron, están protegidos del sol, y eso en las primeras horas les hicieron tener muchos visitantes y, por lo tanto, muchas ventas. Además, estar apartados hacía que se les ensuciasen menos la ropa y los productos. Todo un acierto.
  • El cashless. Luego en el otro apartado detallaremos algo que lo lastra, pero dejar atrás los tokens y poder pagar con la pulsera recargada era una cuestión ya inaplazable, y la verdad es que ha funcionado muy bien.
  • El agua de las fuentes. Abundante y de fácil acceso como siempre, otro puntazo que agradecemos todos pero, creo, especialmente las familias.
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Leyendas del Rock 2026: crónica y balance de lo peor del festival

Pero, de la misma manera que hay que valorar y aplaudir lo que se mejora, es un compromiso de Metaldirecto con los lectores evidenciar lo que vemos y no nos gusta. Durante estos cuatro días hemos experimentado, y también habéis venido a decirnos algunas cosas que hacen que el Leyendas del Rock sea incapaz de desprenderse de esa etiqueta de ‘cutre’ en determinadas ocasiones. Y no es una cuestión de gastar, sino de invertir para que sus principales prescriptores, los que vamos allí año a año, terminemos de convencer a los escépticos.

Porque sí, muchos decimos que en el Leyendas estamos ‘en casa’, pero eso no debería dar patente de corso a la organización acerca de según qué carencias. La cantidad que fácilmente puede terminar gastando un asistente entre entrada, alojamiento, desplazamiento, comida, bebida y otros gastos puede situarse en torno a los 450-500 euros durante los cuatro días (eso sin contar con hotel). Como para no exigir.

  • El camping sombra. Uno de los grandes errores de la organización este año: pagar por un camping a la sombra y tener que montar la tienda al sol porque la organización o bien ha previsto mal el espacio o no ha provisto del personal necesario para la ubicación de los espectadores. No es que hubiera problemas con algún rezagado el viernes o el sábado, es que hubo reclamaciones desde la mañana del miércoles.
  • La falta de stock en pulseras y, sobre todo, vasos. Otra cosa imperdonable: te cobran DOS euros por un vaso conmemorativo y te llevas uno del festival del fin de semana siguiente, por supuesto previo pago de los mencionados dos euros. Y la reacción de la organización es presumir de ello en redes sociales. También se acabaron las pulseras de piscina y hubo que recurrir a las infantiles.
  • La subida del 100% en el precio del agua. De uno a dos euros una mini botella de agua. Unido a que se acabó el sábado la cerveza sin alcohol o a que pedir un refresco era cualquier cosa menos refrescante (botellas calientes, abiertas y sin gas)… Entendemos que hay que rascar márgenes, pero no a base de ‘marginar’ a quien no toma alcohol.
  • El desastre de los baños de arriba del miércoles. Un charco enorme, gigantesco, que estuvo ahí durante horas anegando los propios baños como los urinarios de pie de hombres y la fuente. Lo peor no es la falta de reacción inmediata, que también, sino que no pudo pillar de sorpresa a nadie porque es exactamente el mismo charco que hemos visto en pasadas ediciones. Es verdad que hemos notado un poco mejor la limpieza en los baños tanto en el camping como en el festival, pero siguen a miles de años luz de otros festivales como el Z! Live o el Rock Imperium. Por poner un ejemplo, ninguna de las veces en las que fuimos había papel. Ninguna.
  • Los baños prémium de pago, poco VIP. Un segundo camión, éste dentro del festival y claramente sobrevendido. No es una experiencia VIP pagar para ir al baño y tener que esperar 20 minutos. Si dormir a la sobra o ir al aseo sin tener que pisar una ciénaga es algo que un festival considera un ‘upgrade’ es que ese festival tiene un problema con la gestión de las personas.
  • La calidad de las pulseras. Decenas de vosotros, y tres de nosotros tuvimos que ir a sustituir tanto las pulseras del WC premium como, sobre todo, las de la piscina. Tiene traca que un festival que ha incrementado un 50% su precio desde 2023 (por aquí tenemos la entrada física de 100 euros de ese año) empañe su imagen de una manera tan dramática por una racanería tal como no poner personal suficiente a ordenar las tiendas, a limpiar los baños o reducir la calidad en todo lo que sea posible.
  • La absoluta falta de detalles para una ocasión tan especial. Un año entero vendiendo el mejor Leyendas del Rock de la historia y ha sido, quizá salvo en el cartel, un Leyendas del Rock absolutamente continuista. Ni una bandera conmemorativa (ni siquiera estaba la mítica guitarra para hacernos las fotos), ni una sorpresa a modo de actuación inesperada, ni un detalle para los asistentes, nada conmemorativo a modo de recuerdo, ni una animación especial entre los conciertos… la nada más absoluta. Como siempre decimos: en el Leyendas del Rock da la sensación de que todo lo que cueste dinero y sea prescindible, es prescindido.
  • El discurso de Marcos Rubio en el XX Aniversario. Después de todo lo que hemos detallado, Marcos Rubio, organizador del festival, subió al escenario justo antes de la actuación de Saratoga. Ilusos de nosotros pensábamos en unas palabras de DISCULPA por todo lo que había pasado (Sugerencia: «Os queremos pedir perdón a todos los que habéis comprado camping sombra, nos hemos equivocado en esto y en lo otro, y hemos activado un protocolo por el que, los afectados, podéis recurrir a este lugar y, en el caso de que hayáis sido perjudicados, se os compensará. De igual manera, hemos previsto mal los vasos conmemorativos del festival y hemos tenido que recurrir a los de otro. Por supuesto, estos vasos tendrán una coste inferior. Asimismo, ya hemos solucionado una situación desagradable para todos en los baños de arriba. Por todo esto, hemos habilitado un puesto de información en el que staff del festival os ofrecerá todas las respuestas que necesitáis. Dicho esto, tomamos nota de todo lo que hay que mejorar para la próxima edición, espero que estéis disfrutando del cartelazo de este año, que lo sigáis pasando increíble y, ante todo, mucho heavy metal. Sois el mejor público del mundo«. ¿En lugar de eso? Unas palabras que fueron algo así como: «Teníamos cosas preparadas para este XX Aniversario pero entre unas cosas y otras se nos ha echado el tiempo encima. Sin embargo, no queríamos dejar pasar el agradecimiento al grupo de Leyenderos de Murcia. Subid aquí, que nos hacemos una foto. A todos los demás, gracias». Y chinpún. Ni una disculpa, ni una explicación, ni un cariño, ni un homenaje. Ni un NADA.
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En definitiva, sí hemos visto mejoras, pero también hemos visto un Leyendas que no deja de caer una y otra vez en errores que serían muy subsanables a cambio de un poco de inversión y de un poco más de ganas.

Pulseras de otras ediciones del Leyendas del Rock.
Calidad de las pulseras de otras ediciones del Leyendas del Rock.

Leyendas del Rock 2026: nuestra valoración final

El Leyendas del Rock 2026 deja una sensación contradictoria. Musicalmente, el festival ha vuelto a demostrar por qué ocupa un lugar propio dentro del calendario europeo, con un cartel capaz de reunir a generaciones muy diferentes y actuaciones que difícilmente olvidaremos. También hemos encontrado mejoras reales en aspectos que llevaban tiempo necesitando una revisión.

Pero precisamente por eso resulta más difícil entender que algunos problemas tan básicos continúen apareciendo año tras año. Un festival que ha alcanzado la dimensión del Leyendas no debería tener problemas para garantizar una experiencia correcta en cuestiones tan elementales como el camping, los baños o el material necesario para sus propios servicios.

El Leyendas del Rock sigue siendo, para nosotros, un festival al que merece la pena volver. Pero precisamente porque lo consideramos nuestra casa creemos que puede mejorar mucho la experiencia al usuario a cambio de muy poco. El XX aniversario era una oportunidad extraordinaria para demostrarlo. Esperemos que el XXI sirva, al menos, para demostrar que algunas de las cosas que hemos señalado aquí también han sido escuchadas.

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