La segunda jornada del Leyendas del Rock 2026 tuvo de todo, pero sin duda el plato fuerte era ver cómo funcionaban Arch Enemy con Lauren Hart y sin Alissa White-Gluz. El resultado, división de opiniones, pero como aquí estamos para mojarnos, y al ‘Leyendas’ hemos ido tanto M.García como C.Sanz, vamos a dar nuestro punto de vista. (hoy nos vamos a ceñir a la parte musical, pero el domingo detallaremos otras cosas más organizativas)
Arch Enemy con Lauren Hart vs con Alissa White-Gluz
Para mí (M.García) lo vivido en Villena es muy complicado de explicar, ya que me ha parecido a la vez que Lauren Hart ha hecho una actuación irregular (como el resto de la banda), pero que a pesar de algunas cosas que me han dejado un poco frío, la sensación general es que le queda mejor a la banda. De hecho, es la vez que más me he divertido con ellos en años (más que cualquiera de las veces de su anterior etapa.
Lauren Hart tiene dos cosas que me han puesto un poco nervioso: una es que ni siquiera ha intentado una sola vez abandonar un tipo de actuación monocromática, muy estandarizada en un tipo de canto gutural con muchísima potencia pero casi sin matices. Otra, una especie de ‘latiguillo’ que tiene al final de cada estrofa que le hace cerrar las frases como si fuese un lince encerrado en una jaula: un aullido que ocasionalmente podría tener gracia, pero que al ser completamente recurrente me acabó por provocar desagrado. Se le nota muy voluntariosa, y probablemente pulirá ambos detalles, lo que es incuestionable es que tiene un chorro de voz descomunal y que su estilo se parece más al de Angela que al de Alissa.
Para C.Sanz, Lauren Hart es buenísima en el registro que tiene, pero el problema es que sólo tiene un registro. Ha defendido muy bien una situación increíblemente difícil con muchas ‘novias’ de Alissa esperando su fallo, y sin embargo ha salido airosa de un compromiso de mucha altura: ser la cantante de Arch Enemy como cabeza de cartel de un festival en Europa.
El grupo, sabedores de lo que han fichado, han eliminado todo rastro de las canciones más melódicas del setlist, y han cuajado una actuación con altibajos, con más contundencia pero menos versatilidad. De hecho Hart se ha sentido más cómoda en canciones como Ravenous o No Gods, No Masters que en otras como Eagle Flies Alone.
Al acabar, preguntamos a no menos de una decena de personas, y las opiniones estaban muy encontradas: para muchos, Lauren Hart ha devuelto a la vida al ‘Arch Enemy pre Alissa’ (y por lo tanto más cercano a Angela), otros echaron mucho de menos la versatilidad de White-Gluz pero salieron satisfechos, y otros directamente estaban enfadados porque eran muy fanáticos de la ahora cantante de Blue Medusa, y esta nueva versión del grupo no les enamora.
El resto de la jornada, en detalles
Mushromhead fueron el primer grupo que vimos en la jornada del jueves, con un apartado de percusión buenísimo (igual de bueno fue el de Godsmack más adelante), y algo más de problemas en las voces. Cuajaron, sin embargo, una gran actuación, súper comprometida y, realmente, bastante distinta y dura respecto al sonido que suelen ofrecer en disco. Las comparaciones con Slipknot son odiosas pero inevitables, aunque en muchas fases consiguen separar lo suficiente su propuesta como para no ser grupos tan similares.
PD) hay una cosa que nos pone muy nerviosos. el cántico tradicional en España es ‘OE, OE, OE, OE’, no ‘Olé, Olé…’, y además queda espantoso que sea el grupo quien lo pida. Que se lo apunten Mushromhead y tantos y tantos a los que se lo hemos visto hacer.
Northlane son una banda australiana muy del estilo de tantas contemporáneas que llevan tantísimo grabado y tan poco en directo que nos resultan muy difíciles de valorar. A mí no me gustaron, pero es verdad que hubo gente entregadísima con ellos. Este tipo de metal a lo Sleep Token o Bad Omens es una brecha generacional que para muchos es insalvable, porque a muchos de sus fans no les gusta nada el metal tradicional, y viceversa. Con otros estilos se alcanza un ‘quorum’ de tolerancia que con esta nueva hornada de grupos y aficionados no existe. El camino que ha tomado el Leyendas en ese sentido provoca que, cuando aparecen bandas como Savatage, buena parte de los presentes los eleven a los altares mientras otros los desprecian, y cuando aparecen propuestas como la de Northlane un puñado de gente lo disfrutan como si fuera el concierto de sus vidas mientras otros se ahogan en bostezos.
Cuando hablamos de bandas que provocan un acuerdo intergeneracional, posiblemente Dark Tranquillity es una de las más sonadas. Llevan treinta años haciendo un death metal melódico súper efectivo, Michael Stanne no ha perdido ni un gramo de su voz y los suecos son garantía de pasar un buen rato. En el Leyendas no tuvieron su mejor actuación, pero aun así fue suficiente para sellar uno de los momentos álgidos del día. En el apartado positivo, Therein y otros clásicos sonaron como un cañón. En el negativo, algunas canciones como Punish my heaven sonaron algo sucias, y lo que es peor, otras como Misery Crown o Atoma sonaron más lentas que en disco (algo que hace muchisimo Volbeat, por desgracia), haciéndolas perder prácticamente todo su encanto.
Godsmack es una banda de las que mencionábamos antes. Si preguntáis a alguien que ya peina canas, elevarán su parte de percusión a los altares, y valorarán su actuación como un glorioso remanso de paz y de buena música. Para otros, unos pesados que ‘paquearon’ más de lo deseable. Sea como sea, los americanos realizaron una actuación impecable y, quienes estaban allí para verlos, salieron encantados.
Lo mismo pasó, en otra escala, con D’Artagnan. La versión doble o triple de Feuerschwanz o Dominum hicieron lo que mejor saben hacer: mezclar un folk efectista con bases incluso electrónicas (sonó hasta Avicii) cuya única pretensión, conseguida, es hacer a la gente pasar un buen rato.
Del escenario de arriba pudimos ver un rato a Injector, que consiguieron un buen sonido, y a otro par de bandas que preferimos no valorar porque el rato que las vimos nada estuvo a la altura.













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