No podemos empezar la crónica del viernes del Rock Imperium 2026 sin deshacernos en elogios a Within Temptation, o concretamente a Sharon Den Adel. La holandesa fue la absoluta reina de una jornada con más luces que sombras en una configuración de festival que ganará enteros con los cabezas de cartel entregados al show (Iron Maiden, Sabaton), pero que ha perjudicado a los grupos con menos recursos.
Rock Imperium 2026: lo mejor
Por ser esquemáticos, esto es lo que más nos ha gustado del festival este año:
- El escenario principal es un cañonazo, con muy buen sonido y con muy buena visibilidad desde prácticamente cualquier punto del recinto.
- Limpieza extraordinaria en los baños, con infinidad de personas trabajando de manera muy profesional y con muy buen humor. Una delicia.
- Facilidad en el acceso, en la recarga de las tarjetas y a la hora de pedir en las barras de bebida, con personal muy predispuesto y amable.
- El parque del Batel ayuda tanto a acercarse mucho al escenario como a estar tranquilamente a algunas decenas de metros, sentarte y, pese a todo, escuchar perfectamente al grupo.
Rock Imperium 2026: lo peor
No todo han sido luces: en la jornada inaugural ha habido algunas cosas con margen de mejora.
- No se puede cobrar la botella de agua a 3 euros. Es inaceptable, con más de 35 grados, querer hacer negocio de una manera tan sangrante con algo tan necesario. Hay algunos grifos, sí, pero el agua tiene un sabor muy malo.
- La oferta de comida es escasa, con muy pocos puestos, poca variedad y todos ellos en la parte de arriba (en una zona, que todo hay que decirlo, es muy agradable).
- El segundo escenario. Es, claramente, de segunda. No llega al nivel del tercero del Leyendas, pero el bajón respecto al principal es notorio. Además, el espacio para la gente, dividido de manera gruesa en dos mitades muy diferenciadas, es insuficiente para la afluencia de público.
- Quitando a Within Temptation, y quizá a Mastodon, el escenario principal se le ha quedado GIGANTE a muchas de las otras bandas, dando sensación de desangelado.
- El área de prensa. Una carpa casi testimonial, que ha estado muchas horas sin ni siquiera vigilancia, y que está lejos de lo deseable.
La jornada musical del viernes del Rock Imperium, notable
Ha sido mucho más que una toma de contacto con el festival. Abajo, Crimson Glory pagaron el peaje de tocar demasiado pronto, sin casi ayuda visual y con un estilo de música en el que el cantante pareció salir sólo a demostrar que puede cantar muy agudo mucho rato seguido. Esperábamos más de ellos. Anekke, con The Gathering, fue pura dulzura. Los que no se derritieron por el calor lo hicieron por ella. Extraordinario setlist y gran actuación. Mastodon elevaron el nivel musical, especialmente desde su batería. Llevábamos mucho sin verlos, y queremos más, a ser posible en un show suyo.
Within Temptation ejercieron de cabeza de cartel con muchísimo aplomo. Las comparaciones son odiosas, pero nosotros también lo somos, así que podemos decir que han defendido la plaza con mejor desempeño que Epica hace un par de semanas en Zamora. Un setlist de menos a más en el que no faltaron Faster, Stand my Ground (con el típico momento de posicionarse a favor de la causa que toque) y cuyo colofón fue Ice Queen y Mother Earth. Conciertazo. Tras ellos, Lacuna Coil tenían un reto difícil, y gracias a un setlist extraordinario, muy buen sonido y un nivel mejor que el de Madrid mantuvieron el pulso con honor (y con Cristina Scabbia, claro, que lo hace todo más fácil).
El segundo escenario, como decimos, no deja mucho hueco a florituras. Vimos a Heleven, que empezaron mal y acabaron mejor, y Avulsed repartieron tralla a diestro y siniestro.
Mañana sábado, turno de Iron Maiden, que con semejante escenario y ese gran sonido, nos hace presagiar una jornada histórica en Cartagena.












