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Z! Live 2026: resumen, crónica y balance de una edición irregular

Resumen y balance del Z! Live 2026

El Z! Live 2026 echó el telón en la jornada de ayer y, después de tres jornadas de metal y camaradería, es el momento de sacar conclusiones. Este artículo es un resumen a modo de balance: si quieres leer cómo estuvieron las bandas, en estos enlaces tenéis las crónicas del jueves (crónica Z! Live 2026, jueves), viernes (Cróniza Z! Live 2026: viernes) y sábado (Crónica Z! Live 2026: sábado).

El ambiente, lo mejor

Y no nos referimos sólo al público, que también. Todos los miembros de la organización muestran siempre la mejor de sus versiones. En los accesos, en las barras, en los baños, en la Cruz Roja… desde el primero hasta el último de los implicados en el evento hacen las cosas muy fáciles.

Hay otros factores que también ayudan para el ambiente: la extraordinaria limpieza de los baños (como siempre), el movimiento al exterior de la barra de cervezas especiales (muy cerca de la comida zamorana, un tándem irrechazable aunque tardamos en enterarnos de que estaban allí)… se sigue percibiendo cariño y respeto hacia el espectador, y eso se agradece muchísimo.

El cartel, MUY justo

Haciendo balance, no podemos hacer sino constatar lo que nos pareció desde que los grupos se iban anunciando. No sustituir la baja de un headliner (alargar la actuación de Epica no es suficiente, que ya de por sí es un cabeza de cartel que en ningún momento puede enarbolar la bandera de un festival). Saxon sí fueron un cabeza con mayúsculas, mientras que Opeth despertaron el eterno debate de siempre y del que ya hablamos en la crónica del jueves. Por debajo, un movimiento inteligente para atraer a los metaleros de las provincias cercanas (especialmente del País Vasco), pero que desanimó a otros muchos ante la ausencia de grupos de referencia internacionales (se contaron con los dedos de una mano las bandas capaces de movilizar por sí solas a decenas de metaleros en los niveles inferiores, quizá Emperor, ¿Coroner?, ¿H.E.A.T.?, ¿Bury Tomorrow?…). El año de la lluvia (el del diluvio ya en IFEZA, no la edición anterior), por poner un ejemplo que sirva como agravio comparativo, nos quedamos sin ver, de manera consecutiva, a Angra, a Insomnium y a Airbourne, grupos que en esta edición habrían sido, de larguísimo, de los más destacados.

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Una edición ‘de aliño’

Y no sólo por el cartel y el movimiento post Twisted Sister. La botellita de agua a 1,50€, el espacio reducido en el camping con algunos servicios muy escasos (una zona mucho más pequeña, con fragmentos además a pleno sol durante varias horas), el hecho de que la ciudad no hiciese ningún guiño al festival (veníamos de escuchar The Final Countdown en las campanas de las iglesias, y de cruzar pasos de cebra como si fuéramos Angus Young), el movimiento del control de acceso a casi las mismísimas puertas del recinto, la falta de carteles en las paradas del autobús que llevaba al festival… Como decimos, muchos, pero muchos, pequeños detalles que prácticamente todos han apuntado en la misma dirección: este año la prioridad era guardar la ropa.

La polémica con los puestos de merchandising

Qué mejor plan que, en alguno de los grupos que no te llamen la atención, coger una cerveza (o una coca cola, o una botella de agua) e ir a ver el merchandising. Pues, para ello había que salir del festival, atravesar los controles y los pobres vigilantes se hincharon a decirle a todo el mundo que «si sales con la bebida, no la puedes volver a meter». Al margen de lo que sea legal o no, lo que sí vimos es a no menos de dos decenas de personas dándose la vuelta. Lo notaron en los puestos, que estaban en general bastante enfadados no sólo por la menor afluencia de público sino porque, al estar al otro lado de los controles de acceso, se sintieron también vulnerables (y en cierta manera ninguneados al estar fuera del festival, literalmente).

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Muy buen sonido… en un escenario

Esto nos resultó curioso: dos estructuras gemelas de escenario y mesa, y mientras que el de la derecha (en el que estuvieron los cabezas de cartel) el sonido fue más que notable, en el de la izquierda se vivieron problemas de volumen, de saturación e incluso de calidad general del audio.

Rumores de un 2027 con más fuerza

En nuestra faceta periodística hicimos un poquito de investigación (no hacemos noticia porque fueron filtraciones a modo de rumor), pero si lo que nos contaron es cierto, los primeros nombres que hemos escuchado (unos nórdicos vikingos, otros nórdicos de otro país que estarán presentes este verano en otro festival de España y unos centroeuropeos con bastante capacidad de convocatoria) nos han hecho ilusionarnos.

Por fechas, por el cariño percibido, por el tamaño del festival y por muchos factores, el Z! Live es un evento en el que nos sentimos como en casa, y todo lo que sea que le vaya bien nos va a poner contentos, pero este año hemos visto cierto retroceso y, nuestra obligación, es contaros a los lectores lo que vivimos en los eventos.

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